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Arde el Wallmapu

$250.00

El 1 de diciembre de 1997, Lumaco, una pequeña población en el sur de Chile, en la llamada Araucanía, amaneció bajo el humo de tres camiones incendiados. Habían sido quemados por comuneros mapuches. Comunidades indígenas habían realizado una recuperación de territorios ancestrales después de años de reclamos sin solución. Los camiones pertenecían a la empresa forestal Bosques Arauco que, como en casi toda la Araucanía, explota los bosques usurpando y ocupando tierras que los mapuches reivindican como suyas. El diario El Mercurio habló de un nuevo Chiapas en la Araucanía; El diario La Tercera se preguntaba: “¿Chiapas chileno?”. El gobierno también reaccionaría con fuertes declaraciones, considerando la protesta como una acción subversiva, infiltrada por agentes guerrilleros. Año y medio más tarde, se anunciaba la formación de la Coordinadora de Comunidades en conflicto Arauco- Malleco (CAM). Se abría una larga fase de antagonismo e insubordinación por la tierra y la autonomía, que significó una bifurcación en el movimiento mapuche contemporáneo. Inflexión protagonizada centralmente -aunque no de manera exclusiva- por el movimiento de recuperación de tierras ancestrales impulsado por la Coordinadora. Este trabajo intenta narrar esa historia y, en especial, comprender, interpretar y aprender dicha rebeldía.

Bios precario. Cultura y precariedad en Latinoamérica | Martín De Mauro Rucovsky

$350.00

Autor: Martín De Mauro Rucovsky
Titulo: Bios precario. Cultura y precariedad en Latinoamérica
Lugar de edición: México
Editorial: Bajo Tierra Ediciones (2da edición)
Año: 2025
Páginas: 258 pp.
Segunda edición en español: mayo de 2025
ISBN Bajo Tierra A. C.: 978-607-26689-4-2
Prólogo: Emanuela Borzacchiello
Diseño de portada: Lisandro Barrionuevo

 

“Somos materia compartida, en ensamblaje de mundos, vulnerables pero interdependientes, componiéndonos —a veces— con otros cuerpos.”

 

Vacas, perros y trabajadorxs precarizadxs. Un presente azotado por trozos de mundo. Virus, bacterias y ciertas grietas en los cementerios. Un tipo de vida que cae por debajo de lo perceptible. Lo visceral y la vibración sensible que se despliegan en el terreno de lo corporal.

 

Bios precario parte de una constatación: somos materia compartida, siempre entretejida con otros vivientes, en ensamblaje de mundos, con una cierta relación de movimiento y reposo. Funciones acopladas, un saber del cuerpo como ser finito pero expuesto. Lo viviente, en tanto vulnerable, define una condición de existencia corporal atravesada por la interdependencia con otros: lazos y encuentros, un enmarañamiento de fibras con humanos, animales, vegetales, cosas y objetos. Somos incompletxs e insuficientes, somos un plano de contigüidad y de proximidad interconectado.

 

Si la precariedad se predica a partir de lo vivo no es porque todo sea social o humano, ni porque todo lo orgánico esté organizado, sino porque el organismo es una desviación de la vida, y ésta, a su vez, excede lo orgánico. Una línea frenética de variación e intensidad: la trama de organismos, la importancia del nudo y del punto de intersección.

 

Sin desconocer que no todo viviente se puede interconectar, Bios precario también apunta a la imposibilidad del lazo, porque a veces ciertos cuerpos, al juntarse, se descomponen o se envenenan. Ese modo de composición supone, de forma coincidente y paradójica, un arte de las distancias. Es decir, cómo ser interdependientes sin estar yuxtapuestxs, sin generar flujos de toxicidad o contaminación cruzada, sin provocar violencia, muerte o el deseo de aniquilar aquello otro que me descompone. Y al mismo tiempo, esto señala un desafío por venir: cómo incrementar la potencia componiéndose con otros cuerpos.

Calibán y la bruja | Silvia Federici

$320.00

De la emancipación de la servidumbre a las herejías subversivas, un hilo rojo recorre la historia de la transición del feudalismo al capitalismo. Todavía hoy expurgado de la gran mayoría de los manuales de historia, la imposición de los poderes del Estado y el nacimiento de esa formación social que acabaría por tomar el nombre de capitalismo no se produjeron sin el recurso a la violencia extrema. La acumulación originaria exigió la derrota de los movimientos urbanos y campesinos, que normalmente bajo la forma de herejía religiosa reivindicaron y pusieron en práctica diversos experimentos de vida comunal y reparto de riqueza. Su aniquilación abrió el camino a la formación del Estado moderno, la expropiación y cercado de las tierras comunes, la conquista y el expolio de América, la apertura del comercio de esclavos a gran escala y una guerra contra las formas de vida y las culturas populares que tomó a las mujeres como su principal objetivo. Al analizar la quema de brujas, Federici no sólo desentraña uno de los episodios más inefables de la historia moderna, sino el corazón de una poderosa dinámica de expropiación social dirigida sobre el cuerpo, los saberes y la reproducción de las mujeres. Esta obra es también el registro de unas voces imprevistas (las de los subalternos: Calibán y la bruja) que todavía hoy resuenan con fuerza en las luchas que resisten a la continua actualización de la violencia originaria. Silvia Federici es profesora en la Hofstra University de Nueva York. Militante feminista desde 1960, fue una de las principales animadoras de los debates internacionales sobre la condición y la remuneración del trabajo doméstico. Durante la década de 1980 trabajó varios años como profesora en Nigeria, donde fue testigo de la nueva oleada de ataques contra los bienes comunes. Ambas trayectorias confluyen en esta obra.

Calibán y la bruja | Silvia Federici (Nueva edición)

$450.00

Título: Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria
Autora: Silvia Federici
Traducción: Verónica Hendel y Leopoldo Sebastián Touza
Maquetación y diseño de cubierta: Traficantes de Sueños / taller@traficantes.net
Editan: Traficantes de Sueños, Bajo Tierra Ediciones, Tinta Limón ediciones
ISBN: 978-84-96453-51-7
Depósito legal: M-25526-2010

Carta a mis hermanas más jóvenes 1 | Raquel Gutiérrez Aguilar

$80.00

Para mí, el problema más difícil ha sido entender, con el cuerpo todo, que no existen los espacios de pares. El problema ha sido alcanzar a comprender que el mundo social, organizado en torno a relaciones mercantiles, a procesos ampliados de acumulación de capital de raigambre heteronormada y colonial, envueltos en múltiples formatos de administración tecnocrática y control estatal que organizan el drenaje continuo de fuerza vital colectiva e individual y de la riqueza material que sostiene la vida humana y no humana; contiene dentro de sí una rígida y persistente jerarquía de lo masculino dominante que es consustancial a reiteradas prácticas de expropiación, tutela y control que se imponen a través de la violencia. Dentro de esa trama inmensa de interdependencia, habitamos -ensambladas de manera jerarquizada- seres humanas con cuerpo de mujer, seres humanes con cuerpos feminizados y disidentes, además de seres humanos con cuerpo de varón. No existen pues, los espacios de pares. No existen y hay que crearlos y ése es un gigantesco problema doble. La duplicidad se exhibe a través del siguiente desdoblamiento: por un lado, no existen los espacios de pares entre los varones y las mujeres y otros cuerpos feminizados y, por otro, no existen tampoco los espacios de pares